Declaración del Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM): Nuestra respuesta a la crisis moral que enfrenta la nación

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El Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM) es la red nacional más grande de organizaciones de base de derechos de los inmigrantes en el país. Comenzamos la lucha por la legalización de los indocumentados y la unificación familiar a finales de la década de los noventa, en una época en la que ese tipo de propuestas no eran tomadas en serio por la mayoría en Washington e incluso por algunos activistas. En la última década, hemos contribuido a la organización de movilizaciones multitudinarias que han llevado a millones de personas a  manifestarse en las calles, así como a naturalizar, registrar y  llevar a millones de nuevos ciudadanos a las urnas, y lograr victorias importantes en los niveles local y estatal. Durante los últimos 18 meses hemos trabajado con aliados para desarrollar una campaña de activismo sin precedentes para lograr que se reforme la legislación federal. Este trabajo sacó el asunto de la reforma migratoria de los márgenes de la indiferencia para colocarlo en el centro del debate nacional y de la política del país.

Hoy, enfrentamos una crisis moral en nuestra nación que a inspirado el surgimiento de un movimiento social. La crisis se ha dado ante el fracaso de Washington de actuar en materia legislativa, dando pie a un record de destrucción diaria de más de mil familias, como resultado de las deportaciones realizadas por la Administración de Obama y la aprobación de la ley estatal SB 1070 de Arizona. La situación actual constituye una catástrofe moral que ocasiona la separación de hijos de sus padres, estudiantes que no pueden dar seguimiento a sus sueños, y trabajadores explotados en sus empleos.  Estamos en un punto crucial de nuestra lucha por la libertad y la dignidad de todos los inmigrantes en nuestro país. Y esta lucha no sólo es acerca de los inmigrantes – sino representa la esencia de un debate fundamental que definirá durante una generación quiénes somos y  que significamos como país.

En esta coyuntura crítica, deseamos enfatizar los siguientes puntos:

  1. Demandamos que el Congreso y el Presidente asuman liderazgo y conviertan en ley una reforma migratoria integral en 2010 que provea un camino a la ciudadanía para los 12 millones de indocumentados radicados en el país y reunifique las familias mediante la eliminación del atraso existente en las peticiones familiares.   La prueba moral sobre cualquier propuesta de reforma  migratoria fue articulada por la niña de siete años que valientemente retó a la Primera Dama en una escuela  elemental en la localidad de Silver Spring,  en el estado de Maryland: ¿Las familias se mantendrán juntas? ó ¿Serán destruidas? Es tan simple como eso. No habrá una solución a esta crisis moral sin la legalización  de los 12 millones de indocumentados y de políticas que reunifiquen a las familias. No dejaremos de hacer esas demandas porque no nos vamos a rendir – ni ahora, ni nunca. La vara con que mediremos el criterio de  actuación de cada miembro del Congreso y el Presidente será  si proveen  alivio al sufrimiento de nuestras familias y comunidades o  si perpetúan el sistema intolerable que está causando inmenso dolor a seres humanos en una escala masiva. Los movimientos sociales en la historia de nuestro país han tenido el coraje de luchar por soluciones reales – aún si el camino es difícil. Nosotros juramos mantenernos firmes en nuestros compromisos.
  1. Demandamos que el presidente Obama use su autoridad ejecutiva para declarar una moratoria inmediata a las deportaciones. El presidente Obama ha prometido repetidamente enfocar las acciones de aplicación de la ley en los inmigrantes criminales que representan una amenaza contra nuestro país. Una de dos cosas está ocurriendo: él le está mintiendo al país o sus subalternos no le han estado diciendo la verdad. La realidad es que la actual Administración ha establecido un record de deportaciones  que no tiene precedentes – superando incluso los  resultados de expulsiones de la Administración de Bush. Cada día, escuchamos historias acerca de las cosas horribles que nuestro gobierno le hace a gente buena. Cada día, 1,100 seres humanos – hombres, mujeres, y niños – son deportados y separados de sus seres queridos, y nuestro país no puede estar orgulloso de esas acciones. Hay muchas formas en que la Administración de Obama podría implementar una moratoria a las redadas y deportaciones. El presidente Obama ha dicho repetidamente que no puede pasar la legislación de inmigración sin la participación de legisladores republicanos, y tiene razón respecto a eso. Pero también es innegable que el presidente Obama podría aliviar el sufrimiento de nuestra gente ahora mismo, en un segundo, con su firma, si tuviera el valor de mostrar liderazgo.
  1. Respaldamos todos los esfuerzos para avanzar en la legislación que provea alivio a nuestra gente. Pedimos que la Cámara de Representantes deje de estar esperando que el Senado actúe. Allí debería empezar a considerarse la propuesta desarrollada por el congresista Luis Gutiérrez (D-IL) que cuenta con cerca de cien copatrocinadores. Hacemos un llamado a los senadores republicanos para que paren de poner obstáculos y se unan a los senadores demócratas  para adelantar inmediatamente una reforma migratoria integral. Respaldamos  los esfuerzos del Senado para avanzar la legalización de los trabajadores agrícolas y los estudiantes, pero no estamos de acuerdo  que a cambio de esas medidas se establezcan más normas restrictivas. Los senadores deberían tener en cuenta que la aprobación de esas normativas no disminuye su obligación de aprobar una legalización para todos los inmigrantes.
  1. Estamos con la gente de Arizona en su lucha contra la ley SB 1070. Demandamos que la Administración acabe con los programas que promueven la colaboración entre ICE y agencias policiales locales para aplicar las leyes de inmigración como el 287g y Comunidades Seguras, y  revoque el  infame memorando de Ashcroft  de la “autoridad inherente”, que ha creado las condiciones para que los abusos contra los inmigrantes florezcan – no sólo en Arizona, sino en todo el país. La Administración de  Obama tiene el poder de poner  fin a esos graves abusos contra los derechos humanos que han generado la destrucción de familias y comunidades, y el presidente debe actuar al respecto.
  1. Hemos marchado, hemos naturalizado, hemos votado, hemos cabildeado, hemos abogado. Hoy, la gravedad de la crisis moral en nuestro país junto con el fracaso de ejercer liderazgo en Washington nos obliga a realizar una campaña de acciones directas y de desobediencia civil no violenta para parar la destrucción de nuestras familias.  La historia de nuestro país nos enseña que cuando la gente ha sido víctima de leyes injustas y ha habido resistencia a cambiar esas leyes por parte de quienes ejercen el poder, los movimientos de derechos civiles han tomado la historia en sus propias manos. Estamos haciendo lo mismo para resolver una de las crisis morales más grandes de nuestro tiempo. Nuestra campaña de desobediencia civil no violenta  pondrá en primer plano la cruel realidad de la separación de familias ocasionada por el actual quebrantado sistema de inmigración.  Centenares de personas  – dirigentes religiosos, comunitarios, sindicales y estudiantiles-  ya se han puesto en la línea de la defensa de los inmigrantes a lo largo del país – desde Chicago hasta Seattle, desde Los Ángeles hasta Nueva York, desde Washington D.C. hasta Miami y desde todos los lugares hasta Arizona. No pararemos de actuar hasta lograr la ciudadanía para los 12 millones de inmigrantes radicados en nuestro país.

 

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